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Tras el rey del bosque palentino – Parte 2

Tras el rey del bosque palentino – Parte 2

EN LA NATURALEZA NADA SE DESAPROVECHA  

Despiezar el animal fue sin duda la parte más difícil de toda la aventura. La idea era aprovechar el ciervo al completo. Esto suponía todo un reto para nosotros, no fue tarea fácil.

Sin embargo, con paciencia y dedicación, mi amigo Ramón y yo conseguimos llevarnos a casa el animal entero. Una vez más, pudimos comprobar que la caza no se disfruta solo en el campo sino que también en la cocina. 

A las 18:00 comenzaba la segunda parte de nuestra aventura en el bosque palentino. Nada más bajarnos del coche decidimos poner rumbo a la cima para instalarnos directamente ahí. No quisimos cometer el error de la última vez en la que “perdimos” gran parte de la mañana de caza subiendo. 

OCHO OJOS, OCHO OÍDOS y UN CIERVO

Eran las 6 de la mañana del día siguiente y la mezcla de viento y humedad nos congelaba los huesos. Hacía mucho que no sentíamos ese frío en el cuerpo. Sin embargo, nos activamos tocando el reclamo del ciervo y concentrándonos en localizar al rey de los bosques que respondiese a nuestra llamada.

Éramos cuatro, Ramón y su hermano Asis se habían incorporado a nuestra aventura a la 1 de la madrugada. Ocho ojos y ocho oídos para encontrar al esperado venado

A las 7 empezamos a escuchar las primeras respuestas a nuestra llamada. Una de ellas parecía estar más cerca que el resto; pero no tuvimos suerte en localizar al animal. 

Ramón Valentín-Gamazo Abril y su hermano Asís

Despiezando el ciervo

Ramón Valentín-Gamazo y su gran trofeo

EL CIERVO DEL NORTE

Entonces los primeros rayos de sol empezaron a salir, la mañana se nos echaba encima. Ciertamente teníamos que apostar todas las cartas a ese venado. Ahí estaba, berreando en una plazoleta a 800 metros del campamento. Inmediatamente Ramón se abrió camino entre dos encinas y se tiró al suelo. Sin pensarlo colocó ahí el trípode del rifle. 

En la caza basta con mirar a los ojos de tu compañero para entender lo que quiere decirte, y si es un amigo esto sale de forma automática. Así fue. Ramón me indicó dónde se encontraba el ciervo para que grabase el lance. Mientras  yo hacía mi trabajo, Luis grababa la secuencia del directo. 

A continuación le hice a Ramón una señal para actuar. Inmediatamente el ciervo cayó tras un certero y limpio disparo que evitó su sufrimiento. 

Nuestra alegría fue inexplicable. Después de seis días en las montañas nos pudimos hacer con nuestro ciervo del norte. 

Sin lugar a dudas, el recuerdo que nos llenó de esta aventura fue poder  disfrutar entre amigos.

Cuando las cosas se comparten todo es mejor. 

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