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El Estado Español no reconoce la caza como actividad esencial

El Estado Español no reconoce la caza como actividad esencial

La caza, ¿una actividad esencial?

  • La actividad cinegética se ve restringida por las limitaciones de la movilidad que existen actualmente en el país
  • El Gobierno invierte cada año más de 30 millones de euros para reducir la prevalencia de infección de animales por tuberculosis
  • La caza genera una cantidad de dinero que supera los 6,4 millones de euros

Economía, empleo, seguridad y salud son cuatro razones por las que se debería de permitir la movilidad entre Comunidades Autónomas para cazar.

LA ECONOMÍA Y EL EMPLEO AFECTADOS POR LAS RESTRICCIONES IMPUESTAS A LA CAZA

En primer lugar, es indiscutible que la caza afecta de manera positiva a la economía española. Esta actividad supone el 0,3% del PIB del país, es decir, genera una cantidad de dinero que supera los 6,4 millones de euros.

De la misma manera, la caza también está ligada, directa e indirectamente, a otras actividades y sectores. España tiene 20,4 millones de canales en producción de carne de caza. De estos productos se exporta el 90% a países de centro Europa, facturando alrededor de 44 millones de euros.

Lo cierto es que de la caza viven miles de personas, sin ir más lejos hay 186.750 puestos de trabajo vinculados anualmente a este ejercicio. Limitar el desplazamiento para la realización de esta actividad supondría una situación de desempleo para este elevado número de españoles. En consecuencia, las restricciones pondrían en peligro de extinción las profesiones de agricultor y ganadero. 

Además esta actividad es un muro contra el despoblamiento y el abandono: hay riesgo de despoblación en el 53% del territorio español. La caza contribuye enormemente al desarrollo turístico en estas zonas desfavorecidas y apoya el arraigo poblacional; varios cazadores siguen ligados a sus municipios de origen al poder cazar ahí. Sin duda alguna, esta actividad contribuye también a la conservación, en la que el sector invierte más de 290 millones de euros al año.

LAS RESTRICCIONES DERIVAN EN SOBREPOBLACIÓN DE ANIMALES Y EXPANSIÓN INCONTROLADA DE ENFERMEDADES

En segundo lugar, la caza favorece el entorno rural. Una sobrepoblación de conejos, corzos o jabalíes supondría un gran daño para la agricultura. Además, provocaría también una elevada cantidad de problemas sanitarios controlados en gran parte gracias a la caza. En España se estima que hay 700.000 jabalíes, sin la caza este número se duplicaría anualmente aumentando de esta forma la expansión de enfermedades. Debido a las restricciones por COVID las poblaciones de jabalíes estan hoy disparadas. Por ello, si la peste porcina africana entra hoy en el país su expansión sería incontrolable.

Del mismo modo, también se multiplicarían otras enfermedades como la tuberculosis, muy frecuente en jabalíes y ciervos. Sin olvidar la “sarna sarcástica”, una enfermedad que afecta a la cabra montesa y cuyo control es estrictamente necesario.

Es innegable que las restricciones de movilidad afectan al control de las enfermedades zoonóticas, pero también producen un elevado gasto. Sin ir más lejos, el Gobierno invierte cada año más de 30 millones de euros para reducir la prevalencia de infección de animales por tuberculosis

LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO PROVOCADOS POR ANIMALES

La seguridad es otro campo que depende mucho de la caza. La abundancia de animales provoca un número muy elevado de accidentes de tráfico. En Europa hay más de 507.000 accidentes que provocan 300 víctimas mortales y 30.000 heridos anuales debido a especies en las vías. Sin ignorar que todo esto supone un coste aproximado de 800 millones de euros por los daños causados. El 64.7% de los accidentes de tráfico producidos en España se deben a la colisión con animales. Por ejemplo, se producen cerca de 10.000 accidentes de tráfico al año por corzos y jabalíes.

Teniendo todo esto en cuenta, la caza debería ser una actividad esencial como lo son otras del mundo forestal y agrario. Además, esta actividad cumple todos los requisitos para respetar las medidas del coronavirus. Tan es así, que hoy en día están prohibidas comidas, desayunos y cenas de más de 6 personas. No solo esto, sino que la caza se practica en solitario y al aire libre, y cada comunidad autónoma dispone de protocolos de seguridad para que se respeten las medidas.

Por consiguiente no hay razón alguna para que las limitaciones de movilidad afecten a la actividad cinegética. Queda por lo tanto demostrado que el problema de base es la opinión negativa que existe sobre esta actividad. Como se ha indicado anteriormente, estos criterios ideológicos afectan a economía, seguridad y salud. Como conclusión, se puede afirmar que los argumentos empleados para no considerar la caza una actividad esencial están basadas en la ignorancia.

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